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El sello distintivo

Abi, el distintivo que acompaña la pluma de Caloca, es un perrito que se ha convertido casi en la marca de autenticidad acompañando la firma de este autor.
“Abi nace cuando una de mis hijas falsifica una firma en la escuela para una nota mala. La maestra me mandó un recado y después me dice: ‘¿Por qué no vino?’, y yo le dije: ‘¿Pues cuándo?’. Ahí nace Abi y cuando me mandan una nota buena, Abi estaba feliz, si estaba mal, Abi estaba llorando”. Desde entonces, el perrito testigo siempre está presente.
Premio Jalisco
de Periodismo

El 7 de diciembre de 2007, Rodolfo Caloca fue anunciado ganador del Premio Jalisco de Periodismo, antes conocido como Emisario, en la categoría Despertador Americano, por su trayectoria periodística.
El Premio fue entregado el día 13 de ese mes en el Paraninfo Enrique Díaz de León de la Universidad de Guadalajara.
Rodolfo Caloca Hernández

La caricatura por un mundo mejor
Por: Ana Guerrerosantos
Los moneros siempre han sido artistas que le dan amabilidad y cordialidad a toda situación, desde la más inverosímil hasta la más adversa. Rodolfo Caloca, uno de ellos, ha dibujado la vida de México durante más de 40 años. “Desde que tengo uso de razón he tenido un lápiz en la mano,” dice desde su restirador, rodeado de botes de tinta y pinceles.
Como todo buen dibujante se dio cuenta de su talento desde muy pequeño. Sus cuadernos escolares ya eran muestra de una habilidad y entendimiento entre la mano y el lápiz, bolígrafo, o lo que fuera, para esbozar figuras con realismo fotográfico. “Había un maestro al que le gustaban mis dibujos y me los pedía”, recuerda. De tal forma, a la corta edad de 13 años, Rodolfo Caloca se hizo de una feliz y afortunada manera de sostener económicamente a su familia, huérfana de padre, realizando copias de códices para el Museo de Antropología e Historia.
Y con fortuna, arranca una larga carrera en el dibujo que siguió con colaboraciones en un periódico de nombre Cine Mundial. “Lo que hago ahora, ahí lo aprendí. Tenía 15 años”, comenta el caricaturista. “Luego empecé a trabajar en una agencia de publicidad”.
Pero gran parte de la propuesta de Rodolfo Caloca parte del futbol: “Siempre he sido del Atlas, entonces un día se me ocurrió hacer una caricatura y la mandé al Sol de Guadalajara. Ahí estaba un señor que yo recuerdo mucho, don Juan J. Barón, quien me abrió las puertas y publicó mi caricatura. Luego le mandé otra... no me pagaba nada y después se vino mucho trabajo y dejé de mandársela. Entonces me dijo: ‘Ya conseguí que le den 20 pesos por cartón’, y pues uno con que le publiquen las cosas tiene, pero así empecé a trabajar”.
Hoy por hoy, tanto presidentes como gobernadores, alcaldes, diputados y candidatos políticos han tenido el honor de ser perfilados por su pincel. Su firma, ahora legendaria, caricaturiza el acontecer del país, del Estado y de nuestra ciudad y convierte a los deslices de estos personajes en mensajes de gracia y humor. Él define a la caricatura como algo “muy fácil (puesto que) todos nuestros políticos son de caricatura...”, y dejando de lado momentáneamente su característico buen humor señala: “Para mí es un deleite, gozo haciendo el trabajo, me encanta”. Y se nota.
El motivo y la intención de su trazo tiene una definida plataforma: “Es más difícil hacer sonreír que hacer reír, creo que esa es la diferencia”. Y en congruencia con el género gráfico, sostiene que la caricatura “debe contener el arte de hacer pensar y hacer reír, hacer reflexionar”.
El Deportivo, el Sol de Guadalajara, El Occidental, Esto, Estadio, han sido algunos de los periódicos en los que ha colaborado y desde hace 30 años, su mensaje aparece día con día en EL INFORMADOR. “Lo mismo puedo disfrutar con una caricatura deportiva que con una política”, apunta Caloca.
Siempre encontrando la tenacidad del humor y la sagacidad del momento, Rodolfo Caloca refleja el acontecer oportunamente, caricaturiza la solemnidad, la desventura, la ironía y la existencia como tal.
Estos rostros y situaciones que han marcado nuestro devenir forman parte de todo un legado entre el que también se encuentran acuarelas, tintas y aguatintas de paisajes, retratos, y piezas que conforman la cultura jalisciense.

El salón de la caricatura por Caloca,
1997
Gracias a Dios sigo haciendo cartones,
2003
30 años del arte de Caloca en EL INFORMADOR, 2007
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